Hace tiempo que quería escribir este post. Más que nada porque ya ha pasado bastante tiempo desde entonces y no he encontrado el momento, y quizá, posponía el ponerme a escribir por no saber encontrar las palabras exactas, tener miedo a meter la pata, miedo a que fuera demasiado sentimentaloide o que no lo fuera en absoluto.

Al final he decidido hacerlo, como salga, sin pensarlo demasiado.

Me acuerdo, como si hubiese sucedido ayer,  que recibí una llamada una tarde de verano de 2016. Mi chico y yo volvíamos del pueblo. Era mi hermana Bea. No puedo expresar con palabras lo que sentí en ese momento.  Sólo os puedo decir que esa sensación no la olvidaré nunca, me vinieron a la cabeza tantas cosas, tantas imágenes de cuando éramos pequeñas (soy la mayor de tres hermanas, Bea es la del medio), tantas conversaciones, tantas risas, tantos llantos por tantas cosas…¿verdad, Bea?

Recuerdo que fuimos a casa de mi hermana pequeña justo después de esa llamada de teléfono, y allí dieron la noticia a mis padres y a Ari (la peque). Y entonces mi (ahora) cuñada Sofía me dice:

  • ¿Crees que puedes organizar una boda en tres meses? Aterricé de repente.

¿¿¿¿¿¿Qué??????? ¿Se volvieron locas? ¿cómo voy a hacer eso?

Hay que pensar que estábamos en plena temporada de bodas, pleno verano, la agenda a rebosar y yo sólo pensaba dónde demonios iba a meter una boda a esas alturas.

Esa semana fue un poco locura. Afortunadamente tenían las cosas bastante claras, sabían lo que querían.

Sesenta invitados, familia muy cercana y los mejores amigos.

Así que nos decidimos por un espacio que en León ha empezado a conocerse por los eventos que realiza, en pleno centro de la ciudad y con un jardincito muy apetecible: la Fundación Sierra Pambley.

Utilizamos los exteriores para la ceremonia y el aperitivo, y el interior de la Fundación para celebrar la fiesta. Porque fue una fiesta. De las buenas. Para muestra un botón:

Primero, la invitación; ya apuntaba fiestón:

Ahora sí, los preparativos siempre molan:

Delta no se quiso perder ni un detalle.

Esperando al First Look

Aquí mi madre le coloca a Sofi una orquídea en la chaqueta, la flor preferida de su madre.

Estábamos todos preparadísimos, porque lloró hasta el apuntador.

Ese preciso momento en que ves a tu mejor amigo, que ha venido a tu boda desde muy lejos y no puedes con la emoción. Tony, te queremos!!!

Un brindis antes de la ceremonia.

El maestro de ceremonias fue Juanjo Moro, entrenador de baloncesto de mi hermana Bea desde que era una canija.

Este es Tony!!

No tenían ramo, pero en un santiamén improvisamos uno.

Después del aperitivo, mi prima Nadia Alvarez, cantautora, les dedicó a las novias sus temas favoritos.

Baile de las novias

Tuvimos música en directo, y los encargados fueron Punch Out CV Band. Enseguida les usurpamos el puesto como podéis ver más abajo.

Ha sido muy difícil condensar en unas poquitas fotos todo lo que sucedió aquel día, Pero tenía tantas ganas de enseñaros esta boda, y el resultado fue tan bonito que espero que haya merecido la pena.

Besotes!!

Creditos:

Catering: Balbona

Fotografía: Rocío Alegre